domingo, 16 de noviembre de 2014

La historia que no pasa a la historia

El doctor López Rosetti firmando
ejemplares en la Feria del Libro
Los relatos históricos parecen no pasar de moda. Este género va mutando y evolucionando. Encuentra nuevas formas y subgéneros. Los últimos libros históricos que están hoy en día en la lista de los más vendidos son aquellos que relacionan la historia con algún otro tema, por ejemplo la medicina. Este es el caso de los dos libros del Dr. Daniel López Rosetti, Historia clínica 1 y 2 (Planeta) que tratan las enfermedades más comunes que padecieron los próceres y las figuras relevantes de nuestro país.  
Otro caso parecido es el del periodista Ricardo Canaletti con su libro Crímenes sorprendentes de la historia argentina editado por Sudamericana que repasa los asesinatos más importantes que marcaron la historia argentina.
También están los de tinte biográfico, las biografías históricas, que toman la figura de un personaje relevante y la cuentan de manera biográfica añadiendo datos e información relevante que repone el contexto histórico. La voz del gran jefe de Felipe Pigna (Planeta) y El enigma Belgrano de Tulio Halperin Donghi (Siglo XXI) son los últimos ejemplos en el mercado de biografías históricas.
Ricardo Canaletti presentando su libro
 en Basta de todo (Radio Metro)
Al gran pueblo argentino salud (Planeta) es otro ejemplo de cómo se puede utilizar la historia y analizarla desde otro ángulo, en este caso el vino. Felipe Pigna repasa la producción de la vid y el vino a lo largo de la historia hasta llegar al vino como bebida nacional.
También están los clásicos, los relatos históricos generales o con un enfoque más amplio como Mujeres tenían que ser (Planeta), también de Pigna, Historias insólitas de la historia argentina (Sudamericana) y Buenos Aires en la mira (Sudamericana) de Daniel Balmaceda.
 La divulgación histórica sigue siendo un boom de ventas, nunca dejó de haber un libro de este género en las listas de los más vendidos de las grandes cadenas de librerías. Esto se debe al interés del público y del mercado, de lectores más interesados en conocer la historia, derribar mitos y aprender el lado oculto de la “historia oficial”.
Publicidad lanzamiento del último libro de Felipe Pigna.
Se puede ver el afiche en distintos colectivos

Links de interés:

sábado, 15 de noviembre de 2014

El boom de la neurociencia

Edición especial del libro Ágilmente
 con hot stamping 
La divulgación científica continúa siendo un boom editorial. Principalmente la neurociencia y todo lo relacionado a mejorar la creatividad y a explotar al máximo nuestro potencial. El primer libro en tener el privilegio de mantenerse durante varios meses en la lista de los más vendidos fue Ágilmente de Estanislao Bachrach (Sudamericana). Bachrach se hizo famoso por su participación en el programa de Radio Metro Perros de la calle donde tenía una columna sobre neurociencia. A partir de ahí, y de sus charlas TED, dio un salto y se convirtió en un boom. Luego de lanzar varias ediciones, incluida una de lujo con stamping dorado, La Nación publicó una edición pocket que se vendía en los kioscos de diarios y revistas.
Ágilmente abrió una puerta a la masificación de la neurociencia y el siguiente éxito fue  Usar el cerebro de Facundo Manes (Planeta). Estos dos libros y el último libro de Bachrach En cambio (Sudamericana) se mantienen en los primeros puestos en los rankings de ventas en todas las grandes cadenas.
Invitación a la presentación del libro
 Usar el cerebro en la Feria del libro 2014
El último libro sobre neurociencia que salió al mercado, Pasaje al futuro de Santiago Bilinkis (Sudamericana), llegó con mucha publicidad. La página Tematika.com regala con la compra del libro una entrada para una charla especial que va a dar el autor.
También se suman al boom de la divulgación científica Las neuronas de Dios de Diego Golombek (Siglo XXI), El cerebro lector de Stanislas Dehaene (Siglo XXI) y El parrillero científico también de Golombek (Siglo XXI). Este último si bien no es estrictamente científico aborda un tema importante en la tradición argentina como lo es el ritual del asado desde un enfoque científico, investigando cuáles son las mejores técnicas para elaborar esta comida tan clásica de nuestro país.

Estos libros son un fiel reflejo de las tendencias actuales del mercado. En las listas de los más vendidos todos estos libros están bien rankeados, están entre las novelas y los ensayos. Al parecer no es algo pasajero, desde el año pasado empezó este boom y no parece terminar. Proliferan los libros de divulgación y de cómo desarrollar nuestro potencial desde un enfoque científico, ya dejando de lado el abordaje de la autoayuda. El lector actual se inclina por la neurociencia y los libros con test, preguntas y respuestas que permiten conocerse más y aumentar el rendimiento y la creatividad. Estas temáticas dieron el salto. Dejaron de formar parte de un grupo selecto de lectores, ya nos son aquellos especializados los que compran estos libros. La divulgación científica dio el salto al público general, en todas sus formas y subgéneros. Hoy es el turno de la neurociencia. Mañana, ya lo averiguaremos… 
Interior del libro Ágilmente con ilustraciones atractivas

Enlaces de interés sobre el tema: 
https://www.youtube.com/watch?v=21rwo342nqY (charla TEDXRosario de Estanislao Bachrach)
http://www.lanacion.com.ar/1577010-estanislao-bachrach-el-95-de-las-decisiones-son-emocionales  (Artículo sobre la toma de decisiones)
https://www.youtube.com/playlist?list=PLDB17F694E03C74C9 (Serie de programas de Facundo Manes "Enigmas del cerebro")


jueves, 13 de noviembre de 2014

El rol del diseñador


El diseño es una parte fundamental en la industria del libro. Empezando por la tapa de los libros como por los interiores. El diseño también puede ayudar a construir una imagen sólida para una editorial. En las entrevistas que tuvimos en las clases del seminario, uno de los invitados, el editor de Bestia equilátera, comentó que como decisión editorial eligieron que todas las tapas estén hechas por el mismo diseñador para mantener una misma línea y un mismo estilo. El diseño es lo que le da vida al libro, ayuda a su materialidad, a que sea legible y atractivo.

En su libro Creación, diseño y producción de libros, Andrew Haslam (Blume, 2007) hace un recuento de cómo la imagen ayuda al texto y lo complementa. Muestra los distintos juegos que se pueden hacer con una buena estructura y jerarquía, también qué partes de la página necesitan destacarse y cuáles no. A su vez nos enseña el esquema correcto de paginación y en qué orden deben ir las páginas preliminares.
En el capítulo ocho, “Estructura editorial” repasa la grilla de paginación, el índice de contenidos, el foliado y los diferentes signos que se utilizan para notas al pie y glosarios. También analiza el uso de citas textuales como destacados (generalmente usado en publicaciones periódicas), los epígrafes y la aplicación en la maqueta de mapas y modelos que tienen tipografía pequeña para las explicaciones.


Diferentes maquetas complejas




El capítulo nueve, “Comunicar a través de la imagen”, repasa el uso de los gráficos y de todos los esquemas que contengan información e imagen complementaria. También se analiza el uso de mapas e instrucciones.

Libro con maqueta compleja. Conviven texto, imágenes, gráficos y esquemas. 
Lo que queda en claro en el libro de Haslam es que el diseño y el texto van de la mano en un 50-50 a la hora de armar un libro. El texto sin maqueta no es atractivo y el diseño sin texto carece de contenido, estos dos elementos se complementan para formar un libro atractivo y funcional para el lector. Es una de las tareas del editor trabajar con el diseñador y comunicarle la idea y qué es lo que pretende del libro para que la maqueta sea presentada de la mejor manera posible al receptor final. El ejemplar terminado debe ser una fusión y un maridaje entre el texto y la imagen, ambos deben reflejarse mutuamente. 

martes, 11 de noviembre de 2014

La figura del lector profesional

Con el libro Informes de lectura cartas a Montale (Bestia equilátera, 2012) de Roberto Bazlen, se puede ver una figura imprescindible en la actividad editorial: el lector profesional.
Este personaje es parte importante en la decisión de publicar o no un libro. Opina, argumenta, aporta información y una visión externa a la editorial. Un lector profesional no forma parte del esquema estable de una casa editora, es convocado para leer libros particulares que estén dentro de su campo de interés o de conocimiento. El lector lee y luego elabora un informe de lectura. Luego el editor con todo el material recopilado toma la decisión de editar o no el libro.
El lector puede sugerir cambios en la forma de escritura, en la estructura, en la propuesta de venta y difusión. Puede proponer títulos, organización, temas para agregar, etc. El editor puede no hacerle caso a este lector, pero seguro que toma en cuenta todos sus comentarios, ya que este lector es especializado y conoce sobre el campo de trabajo o se mueve en el mismo ambiente que el público lector.
En el caso de Bazlen, se puede ver cómo argumentaba, su inteligencia a la hora de cada sugerencia. Sabía mucho de libros y de la industria editorial en general. Opinaba sobre novelas, libros de divulgación, ensayos, entre otros. En el informe sobre el libro El hombre sin atributos de Musil argumentaba: “En cuanto al nivel, es indiscutible y (a pesar de los reparos que haré más adelante y a otros, innumerables, que podrían hacérsele) merece publicarse con los ojos cerrados. […] Es muy discutible, en cambio desde el punto de vista editorial-comercial. Aquí debo hacer de abogado del diablo. Y como abogado del diablo, tengo cuatro argumentos. La novela es: 1) demasiado larga; 2) demasiado fragmentaria; 3) demasiado lenta; 4) demasiado austríaca”.  Para cada uno de estos ítems citados da una larga explicación y una posible solución.
Me llamó la atención la honestidad brutal y despiadada con la que criticaba desfavorablemente un libro como La estructura de las revoluciones científicas de Kuhn, ya que hay que tener muchos conocimientos para opinar sobre un libro de divulgación científica. Bazlen decía al comienzo de su informe: “Lo había descartado apenas abierto cuando me di cuenta de que lo tenían en estudio, por lo cual me pareció apropiado ponerme a leerlo con empeño y las mejores intenciones, para convencerme de que había hecho muy bien en descartarlo con tanta urgencia y para no entender las razones que pueden haber inducido a cualquiera de nosotros a no haber hecho lo mismo de inmediato”, y agregó: “Ahora bien, que un norteamericanito intente divulgar esta revelación suya para hacerse condenar a la esterilización mediante las grants de alguna foundation y la enseñanza en algún college, es un hecho que desgraciadamente no puedo impedir y que deploro. Pero que implícitamente tenga la pretensión casi arrogante de enseñar algo a alguien que no haya muerto antes de 1914, es de una ingenuidad tan ofensiva que ya sería ahora, finalmente, de empuñar el látigo para echar a toda esta chusma del templo. Al menos nos protegeríamos del aburrimiento”.
Está claro que el oficio de lector profesional no solo necesita conocimientos y mucha lectura. Principalmente el ingrediente necesario es la visión editorial, esta visión que permite determinar si el original está bien escrito y estructurado, si es pertinente al público, entre otras cosas.

Cuando este lector lee un original para edición tiene que tener en cuenta tres criterios imprescindibles: calidad (de escritura), pertinencia (con la línea editorial y el público) y viabilidad (posibilidades concretas de publicación. Si estas tres condiciones no se cumplen, el original no llegará a ser un libro… 

lunes, 20 de octubre de 2014

Las ferias, el mercado y el editor

Mario Muchnik nació en Buenos Aires en 1931. Es editor e inventor junto con su padre de las famosas recetas de cocina “paso por paso”. En su libro Lo peor no son los autores, cuenta cómo llegó su padre a dar con esta fórmula: “Descubrió en ellas [en las revistas de mi madre] las recetas de cocina, intentó comprenderlas, no lo logró, pidió papel y lápiz y formuló, puede que por primera vez en la historia, una nueva manera de redactarlas: ‘el paso a paso’. La fórmula era sencilla: todas las operaciones debían estar en estricto orden cronológico; cada operación debía terminar con un punto y aparte”.
Entre las experiencias que narra en este volumen, se encuentra la que hace referencia a su paso por las diferentes ediciones de la feria de Frankfurt: “Un personaje desde hace algunos años habitué de la feria es el yuppy. Puede ser consejero delegado, director administrativo o asesor legal, el hecho es que no ama necesariamente los libros, su única lectura asidua es la de la cuenta de explotación. […] Para el yuppy la feria no ofrece en definitiva ningún interés. Al contrario: solo le sirve para luego, de regreso en la empresa, dar ejemplos de lo que se le antoja editoriales y grupos que funcionan mejor, y acicatear a los editores de su empresa agitando flamantes líneas literarias que ‘habría que estudiar’, ‘que explorar’. Mientras dura la feria, el yuppy suele aburrirse como se aburren los editores que se aburren”.
Con cierto grado de nostalgia asegura que la feria no es lo que era en su comienzo, sostiene que los temas han cambiado y que “ya no son los libros sino las ‘operaciones’, los negocios que marean y la adquisición de un gran grupo por otro”.
“No tengo idea de por qué este libro se vende tanto. No tengo idea de por qué cualquier best seller se vende tanto. No tengo idea de por qué otros libros no se venden. No tengo idea de por qué alguien compra un libro, el que sea. Me sorprende cuando soy testigo de un acto tan noble. Un best seller aporta mucho dinero a una editorial. Sería fatal creer que un best seller puede mantener a flote una editorial para siempre”, explica Muchnik, quien, con su trayectoria y experiencia todavía no puede explicarse cómo funciona la mente de los lectores.

Como última reflexión, una frase que puede aplicarse en diferentes aspectos del ámbito editorial, y por qué no, de la vida: “La prudencia es la madre de todas las virtudes; el exceso de prudencia puede ser la madre de todas las derrotas”.

domingo, 19 de octubre de 2014

Resistencia italiana, nacimiento de editoriales

Giulio Einaudi nació en Turín en 1912. Su editorial fue fundada en 1933 en plena época de ascenso del fascismo italiano. Einaudi editora publicó a grandes autores como Leone Guinzburg, Cesare Pavese, Ítalo Calvino y Antonio Gramsci, entre otros.


En su libro Fragmentos de memoria cuenta cómo pudo seguir adelante con la editorial en la era fascista europea: “La cárcel nos perjudicó a todos. Se hizo cada vez más difícil trabajar, satisfacer las expectativas de los lectores, únicos garantes de la supervivencia de la editorial. […] Vuelto Pavese del confinamientos, reanudados los contactos con Leone Guinzburg, la editorial entró en una fase más rica en iniciativas”. “Tras las primeras incursiones aéreas alquilábamos un almacén subterráneo en via Roma, no a prueba de bombas, pero indudablemente más seguro. A medida que las incursiones se intensificaron, trasladamos gran parte de los libros a depósitos periféricos. Durante todo el período de la guerra llevábamos cada noche los manuscritos, las máquinas de escribir, así como los documentos del día al sótano refugio donde ya estaba guardado el archivo. Un responsable por turno, debía dormir en la sala de la redacción”, relata Einaudi los peores momentos de la editorial en la década del 40.
Si bien en su génesis Einaudi editora fue “golpeada” por reveses relacionados a la coyuntura política, también sufrió los avatares de empezar un nuevo proyecto en esas circunstancias: “Al comienzo la editorial se sostenía con la financiación de amigos y sobre todo con el apoyo de los lectores y con una contención del desarrollo. Después de la guerra la transformación de la Einaudi de empresa individual en sociedad anónima se perfiló como paso obligado”. En ese mismo apartado, Einaudi cuenta un intercambio de cartas con su padre en que le pregunta acerca de la incorporación de capital externo. En estos relatos se expresa la preocupación por el riesgo de agregar personas por fuera de la editorial: “Se realizaron algunos intentos de obtener una afluencia mayor de capitales, pero siempre se tropezaba con el temor a interferencias externas a la línea editorial, rica en debates internos, pero celosa de su propia autonomía. Y entre las influencias externas debíamos considerar también el mercado: nosotros, quizá con soberbia, no lo seguíamos, sino que pretendíamos avanzarnos a él, intentando identificar las necesidades futuras de la gente”.

Como último fragmento importante, destaco el que reflexiona sobre qué hacer cuando un libro no te dice nada: 
“Si aquel libro ya no te dice nada, ¿para qué conservarlo? Este coraje de la eliminación es un coraje que sin embargo se ha despertado con el tiempo, y se ha despertado incluso respecto a los libros publicados por mí, en los que, en su momento, había creído. Y no pocas veces, en esta diezma de los libros de la biblioteca, han caído algunas cabezas de autores de Einaudi, porque si uno ama los libros no puede dejar de ser ante ellos un juez inflexible y severo. Ahora bien, el arte de la eliminación debe contener en sí, debe implicar, su opuesto: el arte sosegado y juicioso del saber elegir y conservar”. 

lunes, 13 de octubre de 2014

Autor, autoría y autoridad

Los autores David Finkelstein y Alistar McCleery intentan indagar en la historia del libro (Introducción a la historia del libro, Paidós, 2014). Tamaña tarea no es fácil de abarcar, pero de alguna manera logran desarmar cada etapa desde distintos enfoques.
En esta ocasión exploraremos el capítulo “Autores, autoría y autoridad” que hace un recorrido histórico para demostrar la relación entre cada una de estas poblaciones según la época y la tecnologías que iban surgiendo.


Era monástica: la Iglesia era quien tenía la autoridad ya que era la institución que tenía las personas capacitadas para editar y controla aquello que se podía escribir (la línea ideológico de lo que se escribe).
Entre los actores representativos de esta época, San Buenaventura realiza una clasificación de acuerdo a qué tanto se interviene en un texto. Diferencia entre:
Escriba (quien transcribe un manuscrito de otro, hace copias)
Compilador (une textos de otros en un tomo)
Comentarista (agrega un comentario personal a los textos de otro, siendo estos mayoría)
Autor (mayoría de producción zpropia)


En aquel momento histórico había además iluminadores (ilustradores), rubricadores y copistas.
Debido al surgimiento de las universidades, crecieron las bibliotecas y, por ende, los lectores, quienes alquilaban los manuscritos o iban a los distintos recintos a copiar la información que necesitaban. Acompañando este crecimiento, surgieron diferentes géneros por fuera de la Iglesia.


Edad media: surge la figura del mecenazgo. Los mecenas encargaban los originales a los patrocinados autores para la corte a cambio de regalos materiales, honor y estatus. Esto generó una pérdida de autoridad del autor, ya que al encargarse temas puntuales para su escritura, se pierde el sentido creativo. De todas maneras, existían autores que escribían por fuera de la corte, creando así un circuito paralelo.
Este sistema de mecenazgo tenía una posibilidad de cercanía con el público lector y no dejaba al libro librado al endeble gusto del “público popular” (Raymond Williams).


Renacimiento: con el surgimiento de la imprenta vino el aumento del público y de la variedad de géneros de escritura. Surge la figura del editor, casi como lo conocemos hoy en día.


Patrocinio: el autor es el responsable de su libro y es su dueño. Comienza a preocupar el tema de autoría y el derecho de autor, por lo que se establece el Copyright que simboliza el derecho a escribir. Surge el sistema de anticipos a autores y de regalías, así como los derechos temporarios por edición o por tirada. Se empieza a experimentar con las novelas por parte y por suscripción, además del sistema de riesgo compartido en el que autor y editor pagaban la edición a medias para evitar grandes pérdidas monetarias.


Era industrial: aumento de los medios de comunicación que sirve para lograr una mejor difusión de los libros, lo que sirve para que la industria editorial se empiece a ver, justamente, como una industria. Proliferaron las editoriales generales y específicas para satisfacer las necesidades de los nuevos lectores burgueses que consumían en cantidad y generaban un ingreso sostenido en las editoriales. Estos progresos, sumados a los avances en la tecnología, hicieron que la impresión de los libros sea más barata. La edición se convirtió en un oficio. Surge, a su vez, la imagen del agente literario que negocia los derechos del autor en cuanto a tirada pero también en cuanto a difusión de su obra. El aumento de los medios de comunicación ayudó al desarrollo del marketing y las estrategias de venta. Estas herramientas fueron usadas para la promoción de los libros junto con las giras promocionales, las lecturas y las firmas de ejemplares.

Hasta aquí la historia de la autoría para estos autores. Luego de esta descripción de las etapas, viene un apartado con las teorías literarias que fueron surgiendo en torno a la figura del autor. Faltaría incorporar una exploración detallada sobre esta última época, la era digital en la que la figura del autor cambia completamente y en la que el debate sobre los derechos del autor está en boga.