domingo, 28 de septiembre de 2014

Tenemos la iniciativa

Al grito de “Tenemos las máquinas” Julieta Mortati inició su editorial. Es que no era cualquier máquina, era una imprenta, la imprenta de su padre que, sumada a su conexión con autores jóvenes, la ayudó a construir este emprendimiento creado a pulmón.
La editorial Tenemos las máquinas lanzó su primer libro en octubre de 2012 y en la actualidad tiene libro en octubre de 2012 y en la actualidad tiene tres colecciones (Primeros libros, donde publican autores inéditos; Las naves, que aborda las temáticas de cine y Antologías donde convergen poesía y narrativa latinoamericana) y está empezando una cuarta sobre divulgación científica.
Si bien los textos son lo más importante a la hora de crear, Julieta resalta un elemento clave que funciona como su motor: “Es un trabajo que hago con mucho amor. Publico lo que me gusta mucho porque todo el trabajo lleva mucho esfuerzo. […] Yo confío en que a los autores que edito les va a ir bien”.
Sobre el ámbito editorial, Mortati asegura que los colegas son solidarios, que la ayudaron en sus comienzos y que están siempre en contacto. Ella piensa a la editorial como una “especie de registro de lo que está pasando”. Y agrega: “Es una plataforma donde conviven diferentes cosas”.
Tenemos las máquinas es una editorial en expansión, si bien empezó como un proyecto chiquito, gracias a su colección Las naves llegaron a los festivales de cine donde venden y se nutren de nuevo material.
Actualmente se manejan con tiradas de 200 o 300 ejemplares y lanzan al mercado dos novedades por año.
Julieta dirige la editorial junto a su novio y a una amiga. Periodista de profesión, no es ninguna improvisada en el mundo editorial. En cada colección y libro cuida los detalles y opina sobre el diseño y organiza las actividades de prensa como las presentaciones de libros.
Sobre su colección de primeros libros explica: “Pensaba en libros que puedan pasarse que sean como cartas que sirvieran para difundir. […] Me pareció provocativo que en las tapas apareciera ilustrada la cara del autor, pienso que puede servir para que los conozcan”.
En cuanto a la tecnología y las movidas de prensa, Julieta utiliza códigos QR para promocionar sus libros y sube gratuitamente los PDF de los libros agotados que todavía no planea reimprimir. Sin embargo, no quiere que la editorial pierda su carácter artesanal, por eso pone sellos en todos y cada uno de sus libros con el logo de Tenemos las máquinas.
En esta profesión a veces tan bastardeada cuesta encontrar personas que defiendan lo único, lo “hecho a mano”, similar a la época de los copistas. Julieta lo hace: pone su sello en los libros… deja su sello.


jueves, 18 de septiembre de 2014

¿Sos un ELIR? descubrilo...

Beatriz de Moura* se considera una ELIR… ¿Qué es esto? Se trata de Editores Literarios Independientes y Rigurosos, etiqueta utilizada por ella y que forma parte de su marca personal. ¿Qué distingue a este tipo de editor de los demás? “Estoy convencida de que los editores literarios son, ante todo, intelectuales, o sea personas esencialmente comprometidas en el quehacer cultural de la sociedad, que reflexionan sobre él, sus mecanismos y consecuencias, y que, mediante la elección que hacen de autores y textos, expresan su pensamiento y sus afinidades literarias y artísticas”, explica De Moura. Y de eso se trata, de conformar el catálogo con las lecturas del editor, crear un recorrido que cambia y que se amplía conforme pasa el tiempo. En estos casos, el público juega el papel de confirmar o no que este editor está en lo cierto, que elige bien, que lee bien. El lector sigue al editor confirma su buen gusto.
Para ser un ELIR hay que cumplir, según la directora de Tusquets, tres características:

      Relación con los autores: “El mutuo, tácito entendimiento ―hasta yo diría complicidad― intelectual que, lentamente, mediante ese proceso de recíproca necesidad, confianza y ósmosis de afinidades, se va forjando entre ellos y sus autores, complicidad que, en algún caso, trasciende a la vida misma, convirtiéndose en una franca y duradera amistad”.
      Necesidad de independencia: “La segunda característica radica en la necesidad de total independencia en la que necesitan trabajar para expresarse según les sugiere su línea de pensamiento. Para ello, naturalmente, deben sustraerse a todas las imposiciones. (…) por ejemplo: a exigencias de rendimiento comercial a corto plazo o a limitaciones ideológicas”.
      Relación con su doble comercial: “Para que su proyecto editorial, intelectual, sea viable no tienen más remedio que actuar también como los empresarios desconfiados y puñeteros en los que, en principio, se resisten a reconocerse, pero que son, o, en todo caso, deben ser también indefectiblemente. O sea que, en resumidas cuentas, para poder seguir siendo independientes, deben imponerse ellos mismos, en cada momento, en cada decisión, sus propias condiciones, sus propios límites”.


Estos tres elementos son los que definen, o deben definir, la personalidad del editor literario. Asimismo, también lista algunas cosas que el editor nunca puede hacer, como por ejemplo: contratar un libro sin leerlo,  contratarlo porque ganó un premio literario o porque creemos que se puede vender; tampoco tenemos que ofrecer sumas grandes de dinero que no estén proporcionadas con la capacidad económica de la empresa, producir un libro sin revisar la traducción o editarlo sin mantener una conversación intelectual con el autor.


Sea como sea, el ELIR nunca deja de pensar en el público y no debe descuidarlo. Constantemente tiene que traer nuevas ideas, autores y temas, pero a la vez, debe ser fiel al estilo y la línea editorial. 


Beatriz de Moura es una editora brasileña y directora de Tusquets Editores junto con su esposo Oscar Tusquets. Luego de 45 años entregó el mando de director editorial a Juan Cerezo. 

domingo, 14 de septiembre de 2014

Video recomendado. La magia de Chip Kidd

El diseñador de la editorial Knopf, Chip Kidd, conocido por sus originales diseños de tapas, cuenta cómo se inspira a la hora de crear y cómo una cubierta puede reflejar el interior de un libro. También habla sobre el diseño de colección y sobre cómo el arte de tapa puede contar también una historia desde la tipografía, las imágenes y los colores. ¡Enjoy!

"El rol del editor es compartir"

Nos visitaron Ezequiel Fanego, editor de Caja Negra, y Maximiliano Papandrea, editor de Bestia equilátera.
Charlamos sobre los procesos editoriales, la conformación de los catálogos y el rol del editor, entre otros temas de interés.
En buena medida pudimos escuchar en primera persona cómo se organizan estas editoriales “medianas”, que cuentan con pocas personas que cumplen varias funciones. En este tipo de estructura, el editor cumple un rol fundamental ya que cada acción llevada a cabo es una apuesta con mucho riesgo. Ezequiel Fanego, uno de los fundadores de Caja negra, compartió con nosotros cómo manejan la editorial en estos tiempos complicados: “Se trata de mantener una estructura pequeña con pocos costos fijos y con freelancers”.
Lo que tienen en común estas dos editoriales es la capacidad para crear una identidad bien marcada dentro del mar de libros. Esto se da, principalmente, por la elección de temas originales y por la capacidad de encontrar nuevos enfoques o autores. Ni Caja negra ni Bestia equilátera reciben originales, ellos mismos buscan a los autores de acuerdo a lo que creen que el catálogo necesita. Tratan de seguir “esa línea lógica que ata un libro con otro”. Maximiliano Papandrea de Bestia equilátera definió: “La editorial se inclina por editar narrativa extranjera del siglo XX, autores conocidos y olvidados o desconocidos. Generalmente son autores estadounidenses o británicos, pero tenemos ciertos desvíos con italianos, franceses o alemanes”.
Caja negra se caracteriza por mezclar temas diversos y vincularlos, por integrar saberes en un mismo proyecto. Tienen libros de música, de filosofía y de arte en su catálogo y siempre apuestan a ampliar sus líneas en esa dirección, ya sea agregando géneros musicales o apuntando a diferentes nichos. “Tratamos de pensar siempre en qué aporte hacemos y a quién podemos ayudar, siempre buscando que los libros tengan afinidad y que sean un reflejo de nuestras lecturas. Si encontramos un nicho nuevo, tratamos de investigarlo bien para que se enteren de nuestros libros”, explica Fanego.
En cuanto al trabajo del editor, ambos editores coinciden en que el rol principal es compartir con el lector. “Muchas veces un libro te entusiasma tanto que querés hacer todo lo posible para que exista”, refiere Papandrea al hablar de la frustración que surge cuando un original no coincide exactamente con la línea editorial. A veces se quiere forzar algo que no va y a veces aventurarse da sus frutos. Tanto Caja negra como Bestia equilátera se arriesgaron con algunos proyectos y estos les dieron muchas satisfacciones. En el caso de Caja negra, publicaron un libro de hip hop, género no muy explotado en el habla hispana, su principal problema fue cómo llegar a aquellas personas que podían comprar el libro. “Investigamos mucho el perfil de este público y descubrimos que tienen medios de comunicación muy marcados: programas de radio, blogs, revistas, etc. A partir de ahí, nos comunicamos y entre ellos fueron recomendándonos a qué personas nos teníamos que acercar”, relata Fanego. 
En el caso de Bestia equilátera tuvieron éxito con la apuesta de traducir el libro Rojo Floyd del italiano. “Conocí en una feria a una agente literaria italiana y le pedí que me recomiende libros para leer, uno de ellos fue Rosso Floyd de Michele Mari. A penas lo leí, me encantó y quise publicarlo. Lo compartí con uno de los editores y también le gustó. Si bien era una desviación dentro del catálogo, ya que principalmente publicamos narrativa norteamericana o inglesa, tomamos la decisión de editarlo y terminó gustando mucho a nuestros lectores”, recuerda Papandrea.
Ser editor tiene aciertos que se logran gracias a dar el salto a lo desconocido, a arriesgarse a nichos nuevos, autores nuevos o pequeñas desviaciones. Lo importante es que el catálogo refleje la identidad de la editorial y que el sello deje una impronta dentro del mercado y en la cabeza del lector. 


martes, 26 de agosto de 2014

La importancia de prevenir

En algunas editoriales acostumbran a pedirle al autor una presentación escrita que detalle el público al que está dirigido el libro y cuál es el tamaño del nicho al que apuntan. Seguramente, también piden cuáles son las características socioeconómicas de los lectores. Esto sucede en el caso de los libros de autor, es decir cuando el autor se acerca a la editorial con una propuesta de libro.
Cada editor deberá evaluar los resultados de esta “ficha técnica” para determinar si el proyecto es viable o no.
En caso de decidir por editar un libro, el editor deberá supervisar principalmente dos cuestiones importantes: la extensión y los plazos de entrega. Gill Davies en su libro Estrategias para la construcción del catálogo explica: “Lograr que el autor cumpla con los plazos de entrega y con la extensión acordada es uno de los problemas más importantes que enfrentan los editores. Esto es especialmente cierto en el caso de la edición especializada, en que la escritura no suele ser el medio de vida de los autores. Cuando sus ingresos dependen de su producción escrita, por razones obvias, los autores son mucho más disciplinados respecto de ambos aspectos”.
En cuanto a la extensión, el original puede ser demasiado corto o excesivamente largo. En general los autores escriben más de lo que se pide, esto puede traer problemas ya que el exceso de páginas aumenta el presupuesto de impresión por ende aumenta el precio de venta. Cada editor debe saber cuál es el máximo que el lector puede llegar a pagar por ese tipo de libro en particular.
La fecha de entrega suele ser un conflicto importante. Puede pasar que los escritores se tomen demasiado tiempo para entregar o no entreguen en las condiciones correctas. Lo ideal, sugiere Davies, es anticipar los problemas. Esto significa averiguar si el autor tiene otros compromisos, si las fechas que pactó son realistas, determinar si entiende lo que significa para la editorial su retraso en la entrega.
Todos estos elementos deben constar en el contrato. También deben aparecer como cláusulas las regalías, la distribución y la promoción. Algunas editoriales exigen cláusulas como la de opción y la de ajuste. La primera de ellas, la de opción, establece que el autor debe ofrecer a la editorial su próximo libro. La de ajuste implica que las regalías aumenten con el volumen de las ventas.

A la hora de pactar estas cuestiones, es necesario pensar cada punto con detenimiento. Esto es importante para evitar problemas que pueden causar pérdidas financieras y de tiempo. Como suele decirse: “Es preferible prevenir que curar”. 

martes, 19 de agosto de 2014

Riesgos e incertidumbre


Gill Davies en su libro Estrategias para la construcción del catálogo menciona al editor como una persona con saberes innatos pero que se construye mediante formación académica y una constante actualización del entorno en que se mueve. Antes de saltar al precipicio con tiradas enormes, autores desconocidos o nichos no explotados, debe informarse, investigar y conocer. Precisa nutrirse de diferentes medios para saber qué tendencias vendrán y qué necesidades del público no están satisfechas.
El editor siempre estará obligado a asumir riesgos y a jugársela por cantidades, autores, formatos, etc. “Dentro de las paredes de la editorial, el editor cuida el libro, y el éxito o el fracaso de este dependerá de la habilidad del editor para hacer su trabajo de manera correcta y responsable”.
No solo eso, sino que el editor es una fuente de información en sí mismo, de él surgen las ideas y por eso es fuente de consulta: “Un editor eficaz demuestra cotidianamente que es un punto de referencia indispensable para los demás, una fuente de información, energía y entusiasmo”.
Para llevar a cabo este rol significativo son necesarias herramientas que, si bien pueden ser innatas, también pueden ser obtenidas mediante formación: 
“Las cualidades requeridas de un editor son una energía excepcional, buen criterio, nervios de acero, capacidad de concentrarse en los aspectos globales y en los pequeños detalles, curiosidad acerca de todo cuanto se relaciona con la actividad editorial y buen manejo de las relaciones sociales”.
Quizá la tarea más difícil de un editor sea la admisión y elección de originales. ¿Este autor se venderá? ¿Escribe adecuadamente para el público al que apunta? ¿Está abordado correctamente el tema? ¿Es momento de publicar un libro así? Estos son los primeros interrogantes, pero luego de elegir viene la siguiente catarata de preguntas: ¿Qué formato? ¿Estará dentro de una colección? ¿Cuál será la tirada?, ¿y los puntos de venta? ¿Cómo podemos publicitarlo de la mejor manera?
Constantemente hay autores buscando editorial y editores buscando autores. Para que este encuentro sea beneficioso para ambos, aparece la figura del agente literario. Este personaje le allana el camino tanto al autor como al editor, ya que gracias a su profundo conocimiento del mercado y de las editoriales puede elegir cuál es la más adecuada y lograr el mejor contrato. Además, va a controlar que se cumplan las condiciones de plazos y forma de entrega del autor y va a presionar a la editorial para que se distribuyan correctamente los libros en los puntos de venta y se realicen las campañas de marketing pactadas.
Para poder realizar esta evaluación minuciosa del mercado y no cometer grandes y graves errores, Davies asegura que es tarea del editor conocer el mercado mediante las siguientes actividades:
+ leer publicaciones especializadas
+ contactarse con agentes literarios
+ asistir a conferencias
+ estudiar los catálogos de otras editoriales
+ leer reseñas
+ asistir a eventos literarios
+ recorrer universidades y escuelas
+ realizar investigaciones de mercado

Este bagaje cultural que debe tener el editor lo ayudará a identificar si las propuestas que se le acercan son lógicas y adecuadas a la línea del catálogo. Este tiene que vincularse con el lector y su nivel. En esta parte entra en juego el mercado ya que el editor debe verificar que para el tipo de libro que quiere publicar haya lectores, haya mercado suficiente. Estudiar el comportamiento (de consumo) de estos lectores será clave para conocer el tamaño y el poder de consumo del mercado.
No hay que olvidarse de mirar a la competencia, ya que es un indicador de las tendencias y de los cambios que deben realizarse. Hay que mirar los precios, las temáticas abordadas, los autores, las campañas de marketing y todo lo que resulte pertinente para cada nicho.


Todos estos factores son importantes en el mundo editorial. Casi nunca van a llegar originales que serán libros perfectos, pero está en la inteligencia, el conocimiento y la intuición del editor hacer que un original imperfecto sea perfecto. 

jueves, 14 de agosto de 2014

Presentación- Ser editor

Elegir. Discernir. Intuir. Corregir. Conocer. Revisar. Diseñar. Recorrer. Construir. Arriesgar. Descubrir. Todas estas palabras y muchas más forman parte del mismo verbo: Editar.
Estamos editando constantemente, corrigiendo a las personas y, por qué no, a nosotros mismos. Es muy importante no subestimar nuestro rol. Siempre estarán quienes creen que somos un eslabón de más en la cadena hacia el público.
A todos ellos podemos decirles que ser editor no es fácil. No solo por la mirada del otro que a veces no entiende cuál es nuestro rol. Es una tarea difícil porque hay que asumir riesgos, saltar a lo desconocido sin red, jugársela por autores, por tiradas, por formatos, por puntos de venta.
No es fácil. Quienquiera probar que lo es o tan solo conocer el porqué de mis palabras, está invitado a pasar.